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CARTAS

2012 /

El cofre de la memoria

Autor: Mariana Bacalao
27 febrero, 2012

Categoría(s): Finalistas, Románticas

Lecturas: 3556 | Compartidas: 20 | Comentario(s): 22

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Me decidí a escribirte porque me parece que en los últimos años he olvidado darte las gracias y decirte que te amo. Al redactar esta carta estoy haciendo caso omiso a las recomendaciones de mis amigas, quienes consideran que presentarse en un concurso público con una carta de amor para el ex-marido, produce en el mejor de los casos, caspa. Pero yo siento que con toda esta historia del divorcio y el trajín que significó hacerlo realidad, se han ido pasando los meses y no quisiera perder esta oportunidad. Quería decirte que somos mucho más que un hombre y una mujer que ya no lograban vivir juntos.

Ya van a ser dos años desde que empecé a embalar nuestras vidas para poder cumplirle a la pareja que decidió montar su paraíso de amor sobre las cenizas del nuestro. De todo aquello, como de un naufragio voluntario, todavía siguen apareciendo objetos que daba por perdidos.

De poco valieron los rollos de tirro, papel y plástico; las interminables horas dedicada a envolver meticulosamente cada libro, cada juguete, cada recuerdo y meterlos en cajas identificadas; o las cifras tan exorbitantes como injustificadas que se le cancelaron a la compañía guardamuebles. Con la misma persistencia con la que el óxido y el moho se apoderaron de nuestras cosas, así mismo la tristeza inmensa y una sensación plomiza de fracaso, se filtraron como un líquido espeso a través del papel de burbujas, que pretendía ingenuamente, amortiguar la caída y hacernos protagonistas de una separación posmoderna: sin traumas y sin dolor.

De esos meses perdidos en los que, en efecto, dejamos para siempre de ser “nosotros cuatro” y nos convertimos en otra gente, sólo me atrevo a recordar la última tarde antes de la mudanza en el apartamento de La Castellana, cuando todos bailamos dentro de nuestro cuarto, reducido a un rectángulo semi-vacío con piso de madera: un colchón inflable tamaño King, una laptop y dos cornetas en las que un dúo formado por Juan Luis Guerra y Maná nos recordaba que fue una bendición encontrarnos en el camino. Lo demás me resulta todavía demasiado filoso y permanece confinado bajo llave, en una gaveta bien escondida en lo más profundo del alma, esperando que el tiempo y el psicoanálisis de Margarita hagan su magia. Un día quizás, esos archivos puedan ser decodificados sin causar estragos.

Así como aparecieron la colección de juguetes de madera y los adornos de navidad; así han venido re-flotando muchos de los recuerdos maravillosos de esos casi 16 años que compartimos bajo un mismo techo (aunque tú bien sabes que fueron en realidad muchos techos sucesivos, y cuatro los años finales en los que, como suspendidos en el tiempo, compartimos petrificados techo, pero no alcoba).

Y si bien es cierto que no todos los años fueron buenos y que las razones para no estar juntos siguen estando clarísimas, también es verdad que fuiste mi amor. El de los besos dulces y suavecitos, mi compañero, mi cómplice y el co-autor, impulsor y defensor desde siempre de Camila y Daniela, que son hoy todo lo que me importa. La buena noticia ha sido descubrir que esas memorias cálidas siguen intactas y son la cantera de nuestra relación de ahora, que aunque al añadirle el “ex” por delante machaca siempre lo que ya no somos, tiene, paradójicamente, un presente mucho más plácido que el pasado.

Te confieso que en las malas noches, cuando la culpa y los miedos que me habitan salen de sus cavernas y me atrapan, el saber que cuento contigo me ayuda a liberarme. Porque tú sigues siendo mi aliado, mi único socio en la empresa de la paternidad y tu presencia le añade otra red de seguridad a la peripecia de vivir en esta Caracas contemporánea. Acto que resulta a veces inconscientemente suicida, a ratos tedioso o caótico; pero siempre protegido por una magia imperceptible: como nuestro destino. Qué suerte, Marmotón, la de encontrarte justo ahí, en frente de la cartelera de aquel curso de inglés. Y de verdad, bendita la coincidencia.

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Acerca del autor

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Comentarios

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  • carolina espada dice:
    09/05/2012 a las 5:01 pm

    Compañeros finalistas admirados y queridos: anoche de 1:30 a.m. a 3:00 a.m. publiqué en cada una de sus páginas (y aquí en la mía también) unas muy sentidas y admiradas palabras para cada uno de ustedes. Ya las había redactado mucho antes de la “Gala”, así que sólo fue una cuestión de “copiar/pegar”.

    Una asistente al concurso logró leerla y se emocionó. Pero, por algún motivo… ¡desapareció!

    En el librito que les di está mi email. Facilito. Terminado en @cantv.net. Por favor, escríbanme allá, para poder enviarle lo que les escribí a ustedes con tanto amor y tanta admiración.

    Los apurruño,

    Carolina

  • A mis compañeros finalistas de las cartas de amor.

    (Al día siguiente de la premiación, aunque esto lo escribí mucho antes de la “Gala”).

    ¡Qué delicia haber compartido este espacio con ustedes, haberme enamorado de sus cartas y haber leído todos los comentarios que les enviaron! ¡Nada como la respuesta de un lector para darle pleno sentido a la escritura!

    Y ahora, unas palabras para cada uno de ustedes (en el mismo orden en que fuimos anunciados por los organizadores del concurso).

    1. Reinaldo Colmenares. “Carta a Marrosa”. ¡Ay, Reinaldo, tú y yo tenemos la fortuna de tener madres fuera de serie, de ésas que no pertenecen a la generación “blandengue ni majarete”. Ésas a las que uno sólo puede querer y admirar a cada instante. Tú tienes a tu “Marrosa” amada; yo, a mi “Olga Afrodita Regina et Imperatrix Urbi et Orbi et Universum”. Desde la bruma en dónde vive desde hace unos años (pero aún me reconoce y se atraca de chocolates), apenitas sonríe como diciendo: “Por supuesto: ésa soy yo”. La mía padeció a Gómez, los coletazos de la Segunda Guerra Mundial, Pérez Jiménez y siempre estuvo firme; navegando como el “Destructor Aragua” como le dice con tanto cariño mi mejor amigo. Mi mamá, al igual que la tuya, me leía “Vuelta a la Patria” y, si hubiera podido, también estuviera metida en su Facebook y de parrillera en la moto con su nieto. Tengo la certeza de que con tal madre, has sido un hijo excepcional que la ha llenado de “orgullos y satisfacciones”. A tu “Marrosa”: toda la lucidez, la salud y la energía que la caracterizan. Tu amor -y el de los tuyos- lo tiene en abundancia.

    2. Milena Gutiérrez. “Perdóname mi Dios”. ¡Milena! ¡Tu carta de amor y enorme dolor no es cruel! ¡Es crudelísima! Sólo un superlativo puede definirla. Tanta violencia, tal monstruosidad, la escribiste con el corazón y con las entrañas. ¡Es que le entregaste todo tu ser! Es un escrito palpitante y totalmente desgarrador. Tras leerte, tuve que irme al balcón para acusar el golpe y terminar de sufrir en silencio. De eso también se trata el arte de la escritura, remover en grado sumo a un lector. Horas más tarde, cuando me arriesgué a leer tu biografía y vi que habías puesto: “(…) me siento muy agradecida de tener una familia.”, respiré aliviada. Sé que no eres la madre de “Efraín”, pero qué alivio saber que tienes afectos a los cuales aferrarte.

    3. Cynthia Campos. “Carta a tu ausencia”. Cynthia, tu escrito –tan absolutamente triste como amoroso-, le removió la vida, la maternidad frustrada a más de una lectora. Puedes creerme. Los médicos hablan de embriones, de fetos y de porcentajes. Tú lo escribiste: “Médico dice que es normal, que casi la mitad de los niños apenas concebidos en un momento se cansan de crecer y se van”. También hay embarazos ectópicos –en su mayoría inesperados- que estallan y las mujeres mueren desangradas. Mueren… o no, pero se quedan con ese estallido por dentro; aquel vacío en el vientre. Si tu carta es autobiográfica, ¡ojalá que algún día vuelvas a tener “un copito de algodón”, como dices tú, dentro de ti! Gracias por venir de Perú. Los venezolanos siempre te esperaremos con deseos de abrazarte.

    4. Susana González. “Carta a mi tumor”. Susana, confío en que los reglamentos de este concurso maravilloso le permitan a SenosAyuda difundir tu carta. Todavía hay demasiadas mujeres desinformadas y la incidencia de cáncer de mama se ha duplicado en los últimos dos años (eso me dijeron; no sé si será en Venezuela o en todo el mundo). Ahora los ginecólogos no sólo le recomiendan a sus pacientes hacerse una mamografía y un eco mamario anual; hay muchos de ellos que aconsejan que lo del eco mamario sea dos veces al año. En nombre de mis primas y de mis amigas, luchadoras, sobrevivientes y libres como tú, mil gracias por este escrito que tiene un valor incalculable.

    5. Ahí me pusieron a mí con mi “Sin preaviso” y, como ustedes comprenderán, no me voy a poner a estar escribiendo aquí nada sobre esa cosa tan ridícula que ahora llaman “Mipersona”. Lamento no poder poner esto de “Míper” en cursivas, con letrica fucsia, un lacito y unos faralaos. “Tupersona”, “Supersona”, “Aperturar”, “Cerradurar”…

    6. Marianne Amelinckx. “No es que no sepa, es que no puedo decírtelo”. ¡Niña Bella! ¡¿De dónde saliste tú, Marianne Amelinckx?! Con ese apellido y esa imaginación (aunque tú aseguras ser venezolana, yo decidí no creerte), sólo puedes provenir de Armorica, conocer personalmente a Asterix y a Obelix, y tomar sorbitos de la poción mágica que prepara el druida Getafix. ¡Así fue como escribiste tu carta! ¿Pensaste que no te iba a descubrir? ¿Qué te pasa? ¡Yo he leído!… ¡Gradúate en la U.L.A.! ¡Sigue inventando historias! ¡Y, por supuesto, llévalas al cine tan pronto te sea posible! ¡Qué futurote tienes en la vida!

    7. Daniel Centeno. “A la niña de la radio”. Daniel, qué escrito tan venezolano, ligerito, divertido y refrescante, ¡y hasta en verso apuradito! (yo que nunca he podido versificar y me parece algo dificilísimo). Leyendo las 40 cartas preseleccionadas hice un recorrido por todas las emociones posibles. Al releer las 10 finalistas -y sufrir y llorar y estremecerme con algunas de ellas- agradecí la presencia de tu canción. Sí, porque esto es una canción a la que sólo hay que ponerle música. Ojalá que un compositor se anime y así entrarás –también- al “Top 10” de las tonadas más escuchadas en la radio. Tienes que entrar en contacto con SACVEN (Sociedad de Autores y Compositores), en donde músico buscando letra es lo que abunda.

    8. Juan Carlos de la Vega. “Tarantín de besos”. Mira, ¡loco! (¿cómo quieres que te salude tras haber leído esto en tu biografía: “Le pido a Diosito reencarnar en un cuerpo como el de Sofía Vergara y confesarme lesbiana irremisible desde que tenga uso de razón”? ¿Qué te fumaste, una revista de “Playboy” enrolladita?). En cuanto a tu “Tarantín Bésame Mucho”… ¡no te imaginas el montón de personas interesadas que quiere ir para allá! ¡Y pronto! En tu escrito nos das la dirección, pero –caraqueños al fin-, necesitamos un mapita o un punto de referencia. Algunos quieren saber si tendrás personal masculino para atender a una selecta clientela de caballeros, quienes, en este siglo XXI, están en pleno derecho de ir a hacer su compra correspondiente. Todos estamos necesitando una dosis de oxitocina (“hormona de los mimosos”, “molécula del amor”; “molécula afrodisíaca). ¡Estupendo negocio!

    9. Mariana Bacalao. “El cofre de la memoria”. Mariana, escribiste: “Al redactar esta carta estoy haciendo caso omiso a las recomendaciones de mis amigas, quienes consideran que presentarse en un concurso público con una carta de amor para el ex-marido, produce en el mejor de los casos, caspa”. Yo no estoy de acuerdo con tal aseveración. Cuando hay hijos de por medio, la relación continúa; sigue habiendo “amor” (entre comillas, porque no sé que tipo de amor); hay una unión y un afecto que va a durar toda la vida. Todo es muy distinto cuando la pareja no ha tenido niños: de inmediato se pasa esa página, se cierra ese libro para siempre y, es más, se puede tirar a la basura. Me alegro de que ése no sea el caso de tu carta de amor.

    10. Albio Vivas. “Confesión”. Albio, coincido plenamente con un comentario que dejó en tu página uno de tus lectores, él decía que era innecesario poner en tu biografía eso de “interesado en las letras y no sólo para su uso en las matemáticas, aprendiendo a programar con el algoritmo de las palabras”. Tu carta es impecablemente matemática. Te quedó “redondita” (bueno, así digo yo, a lo mejor, matemáticamente hablando, habrá que decir que te quedó “cuadradita”). Tu lector te escribió que, al final, lo dejaste con “cara de raíz cuadrada”, y que luego le dio un ataque de risa. ¡Yo sé cómo es esa cara! Debe de ser picassiana, cubista: la nariz en “v” severa y aguda; la ceja que se desplaza hacia la derecha (desde la perspectiva del espectador): una línea horizontal completamente recta. Habrá que ponerle más garabatitos algorítmicos (¿qué será eso?) para completarle el ojo, la boca y la orejita (que puede ser un “3”). Y un mensaje para Ernesto allá en su celda: que agradezca que no murió infartado por sobredosis de pastillas azules dentro de la carreta vaquera a lo Clint Eastwood.

    Yyy… ¡¡¡“11”!!!… simplemente porque yo ansiaba conocer al arquitecto-escritor Enrique Girán, autor de “Seré breve”. Seis líneas de puro amor. Seis líneas que se pueden seguir leyendo entre las 40 cartas preseleccionadas. Muy pronto le escribiré (allá en su página) para contarle por qué voy a imprimir su “Seré breve” para llevarlo al pueblito de Utuado en Puerto Rico. Cuando vaya a visitar a mi familia “de allá”, quiero llevar esa carta de amor al lugar en donde nació mi papá y sus trece hermanos. En la iglesia de “San Miguel” me bautizaron y cada vez que voy a Utuado lo que hago es llorar sin parar; no en la iglesia, sino al pie de una estatua. En mi próxima visita a la isla, y con la autorización de Enrique Girán, quiero llevar su carta de amor y de esperanza. ¡Porque todas las guerras son absurdas! ¡El amor y la esperanza son nuestra salvación!

    Sólo una palabra más para ustedes, mis compañeros, y para los organizadores del concurso Montblanc, la Fundación Icrea y los demás patrocinantes: ¡¡¡GRACIAS!!!

  • Menos mal que no le hiciste caso a tus amigas, yo soy de las personas que consideran que los sentimientos que salen del alma hay que expresarlos y por que no? …hasta publicarlas, me encantó tu carta, mucha suerte!

  • que humildad de reconocer un sentimiento y hacerlo publico … excelente

  • Oye tu carta me dio caspa a mi. Aunque admito que por los hijos es importarte como parcharse para seguir adelante con eso de ser buenos padres y dar buenos ejemplos. Exitos

  • Mariana, tus amigas se equivocaron…no tienes caspa. Lo que si tienes es una sinceridad y claridad en tu corazón que te llevó a tratar este tema como pocos podrían hacerlo, desde lo bonito, desde el buen recuerdo. Muy valiente, te felicito.

  • Prima que bella carta, ejemplo para todas ex parejas que el solo decir EX no quiere decir que exista algun tipo de sentimiento de rencor o no sea parte de tu vida, Felicitaciones de corazon!! Saludos, Lazarella Eugenia Bacalao Ascani.

  • Un ex pouede ser todo o nada, pero DEFINITIVAMENTE, es el padre de tus hijos y eso los mantendrá unidos por siempre.

  • Me encanto su carta y la generosidad en el trato a esa otra figura que usted denomina Marmoton. Éxitos.

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