Presentado por

VOLVER

CARTAS

2012 /

Sin preaviso

Autor: Carolina Espada
24 febrero, 2012

Categoría(s): 3er Premio, Finalistas, Ganadoras, Otras

Lecturas: 6690 | Compartidas: 57 | Comentario(s): 149

Tamaño de la fuente:   

Licenciado:

Por medio de la presente me dirijo a usted con el fin de participarle mi renuncia irrevocable, bien irrevocable, a mi cargo de ayudante de la secretaria de su asistente personal.

No es por lo que dice mi papá: “¡Y que haber estudiado una carrera en la universidad para terminar de recepcionista y correveidile!”. No, no es por eso, sino por lo que usted dijo el día en que yo llegué: “Patricia, Elena, díganle a la muchacha del vestido marrón que me traiga café.” ¿Ya me ubicó? Ése era mi mejor vestido de trabajo y no me lo volví a poner más. Pero aquí todo siguió siendo: “Patricia, Elena y la muchacha del vestido marrón.”

Tengo más de tres meses llevándole su café todas las mañanas, un cappuccino que me enseñaron a hacer siguiendo sus instrucciones exactas, y se lo pongo en su escritorio y me quedo para ver cómo se le llenan de espuma los bigotes. Usted no levanta la vista sino que murmura algo. No sé si me da las gracias, pero yo no me muevo esperando a que usted me mire… al menos un segundito. No sé si se da cuenta de cuándo salgo llevándome su taza vacía. Pero qué importa, ¿verdad? Para usted es costumbre ser observado. No, “observado” no, “admirado”. Y es que yo nunca había estado frente a un hombre tan distinguido, tan culto, tan agua de colonia todo usted. Licenciado, usted está siempre como recién bañado y no se arruga; nada lo despeina ni lo altera. Usted es como una estatua griega, pero con ropa carísima. Y yo lo oigo cuando usted habla por teléfono con sus amigas, con sus novias y hasta con su ex esposa. Usted tan fino, tan gentil, tan caballeroso. Si al menos alguna vez me hubiese visto a mí. No me tenía que hablar, sólo verme a los ojos. Una miradita y hubiera sabido.

Yo estoy enamorada de usted.

Sí, ya está, ya lo escribí. Se lo he querido decir desde que empecé a soñar con usted. Conmigo y con usted. ¡Y si le contara mis sueños, Licenciado! Mis fantasías. No tiene idea de lo que soy capaz de imaginar. Pero sólo con usted y conmigo, con nadie más.

Hoy cumplo quince días quedándome para trabajar horas extra. Es mentira lo de las horas extra. Me siento en su sillón de cuero, prendo su lamparita verde, pongo un montón de hojas en blanco sobre su escritorio, tomo su pluma fuente –tan pesada, tan varonil- y no puedo evitar cerrar los ojos y olerla. Es usted. Usted allí en la palma de mi mano, en mi respiración. Mío. Eso es lo más cerca que yo lo he tenido.

El motivo de esta despedida -irreversible y oficial-, es que usted no sabe que yo existo. Ya le he escrito catorce cartas de renuncia; cartas que después me dan pánico y rasgo en mil pedacitos que voy botando en distintas papeleras una vez que huyo de aquí. Pero hoy sí me armé de valor para dejarle ésta. Hoy sí. ¿Por qué? Porque hoy es mi cumpleaños. Estoy cumpliendo veintidós. Me gustan las violetas, los caramelos de miel y los libros de pintores famosos. Y usted no sabe cómo me llamo y tampoco le importa.

Ya es de noche y sigo en su oficina redactando mi renuncia definitiva. Última vez que escribo con su pluma fuente. Mis palabras van en azul-usted, azul mar profundo, azul de cielo sin estrellas; y llevan una tinta que me diluye.

Lo adoro y eso me hace demasiado daño, así que renuncio a usted, porque usted es un imposible… Y aquí estaré mañana sin falta, haciéndole su café y escribiendo otra carta de renuncia que también voy a romper.

Sin otro particular al que hacer referencia,
Atentamente,
La muchacha del vestido marrón.

 

VOLVER

Acerca del autor

La descripción de este autor no está disponible.

Comentarios

Debes iniciar sesión para poder escribir un comentario.

  • si la historia fuese una fabula estaría soportable, pero si es real, el sufrimiento de estar tan cerca pero tan lejos del amor hoy platonico, es amargo, dificil de tolerar; hasta convertirse en una tortura masoquista, que termina destruyendo el amor, la esperanza y la vida. No hay nada peor que enamorarse solo.

  • De todas las que he leído, esta ha sido mi carta favorita, excelente!

  • Interesante. Quizás es algo que le ocurre a muchas personas, quienes no se atreven a decir en forma directa lo que sienten, aunque… si todo el mundo dijera lo que en verdad piensa este mundo sería una locura jajajaja
    Felicitaciones.

  • se parece a mi esta carta, me identifico con ella, buenissima

  • Carolina!!! TEN CUIDAO CON ESOS ESCOCOTES!!!! jajajajaja. Miles de besos! que bueno que aun tengas presente mi carta…

  • Amigos de las Cartas de Amor y recordados, muy recordados “compañeritos” del concurso de este año (2012):

    Tras la partida de mi mamá, 32 días más tarde de la “Gala Montblanc”, fui a refugiarme en el afecto de mi familia puertorriqueña.

    Llegué con la maleta cargada de pertenencias de “Olga Afrodita Regina et Imperatrix Urbe et Orbi et Universum”; todos los chocolates posibles; libros de autores venezolanos y el www del Concurso Cartas de Amor.

    Imprimí la carta de Enrique Girán -”Seré breve”-, tal y como estaba previsto, y se la repartí a los miembros de mi familia.

    Fui con mi prima Vicky a Utuado, pensaba entrar en contacto con… “las autoridades competentes”, con las personas más conspicuas y -muy especialmente- con los ancianos del pueblo para hacer entrega de esas seis líneas de amor, pero… la primera vez que fui, tras ver la estatua en donde aparece el nombre de mi tío (y de otros soldados fallecidos en acción heróica en otras guerras posteriores e igualmente absurdas), se nos estalló el radiador del carro; otro día fuimos a buscar mi partida de nacimiento en la oficina adjunta a la iglesia de San Miguel; y, la tercera y última vez, “me escocoté por un bajjjrrranco” y mi prima me llevó en volandas a la Emergencia del hospital. Nada grave. Un “escocotamiento” más en mi vida. Reposo y ya.

    Ahora bien, ¿a qué se debió mi escocote? A que en el monte había llovido toda la noche; a las 5:20 a.m. me puse “y que” a ayudar a mi prima para que ella macheteara un arbolito robusto que se había caído y nos trancaba el “driveway” (y así, no podíamos sacar el carro);
    y entonces…pisé mal, pisé mojado, moho, barro, hueco y ¡juápiti!: me “ejbarranqué”.

    Pero voy a volver a Puerto Rico… y volveré cargada de cosas de mi mamá, chocolates, libros, cartas de amor y la de Enrique Girán para Utuado.

    No veo la hora de que sea la hora de la próxima Gala para asistir y reencontrarme con mis compañeritos.

    Amor , humor y vida,
    c

  • Milena Gutiérrez dice:
    14/05/2012 a las 9:28 am

    14/05/2012 a las 9:16 am

    Hola Carolina, gracias que hermoso tu gesto, en nombre d mis compañeros y el mio, te envio un abrazo y nuestro agradecimiento, que bendicion conocerte, cuando vi tu nombre entre los participantes del concurso, lei tu carta, imagine una señora de estatura alta, delgada como en la fotografia, gigante como tu trayectoria profesional, sorpresa al verte con mi mismo 1,50, con el buen humor a flor de piel, con el corazon abierto a todos, llena de sencibilidad, frescura y alegria. te pregunte por el vestido marron, tu repuesta tan parecida a la mia, cuando me preguntaban, si yo era la mamá de Efraín. Bueno fué una noche de ensueños, espero de corazon que se repita,dios te bendiga un abrazote y un beso , pilas! de lado izquierdo.jaja ,. aqui mi correo. migut23@hotmail.com.
    Al comite organizador GRACIAS!! GRACIAS!! UN ABRAAAZOOO!

    • Querida Pequeñita:

      Por edad, porque tenemos el mismo tamaño (aunque yo me voy a poner más chiquita…).

      Primera vez que entro aquí en meses. ¡Tantas cosas que han pasado!

      Ayer pensaba en ti y en todos los compañeritos del concurso. Reinaldo, abajo en el camerino, hizo un brindis inicial y prometimos reencontrarnos en la gala del año que viene.

      Nuestro “Ganador” será miembro del jurado, pero los demás debemos estar allí para disfrutar de las lecturas y “celebrarnos”.

      Un abrazo ENORME. Y sí, siempre todo por el lado izquierdo para seguir compensado la carencia de afecto. En el derecho tengo sobredosis de besos.

      c

    • Milena Gutiérrez dice:
      14/05/2012 a las 9:28 am

      14/05/2012 a las 9:16 am

      Hola Carolina, gracias que hermoso tu gesto, en nombre d mis compañeros y el mio, te envio un abrazo y nuestro agradecimiento, que bendicion conocerte, cuando vi tu nombre entre los participantes del concurso, lei tu carta, imagine una señora de estatura alta, como delgada como en la fotografia, gigante como tu trayectoria profesional, sorpresa al verte con mi mismo 1,50, con el buen humor a flor de piel, con el corazon abierto a todos, llena de sencibilidad, frescura y alegria. te pregunte por el vestido marron, tu repuesta tan parecida a la mia, cuando me preguntaban, si yo era la mamá de Efraín. Bueno fué una noche de ensueños, espero de corazon que se repita,dios te bendiga un abrazote y un beso , pilas! de lado izquierdo.jaja ,. aqui mi correo. migut23@hotmail.com.
      Al comite organizador GRACIAS!! GRACIAS!! UN ABRAAAZOOO!
      Responder

  • Milena Gutiérrez dice:
    14/05/2012 a las 9:28 am

    14/05/2012 a las 9:16 am

    Hola Carolina, gracias que hermoso tu gesto, en nombre d mis compañeros y el mio, te envio un abrazo y nuestro agradecimiento, que bendicion conocerte, cuando vi tu nombre entre los participantes del concurso, lei tu carta, imagine una señora de estatura alta, como delgada como en la fotografia, gigante como tu trayectoria profesional, sorpresa al verte con mi mismo 1,50, con el buen humor a flor de piel, con el corazon abierto a todos, llena de sencibilidad, frescura y alegria. te pregunte por el vestido marron, tu repuesta tan parecida a la mia, cuando me preguntaban, si yo era la mamá de Efraín. Bueno fué una noche de ensueños, espero de corazon que se repita,dios te bendiga un abrazote y un beso , pilas! de lado izquierdo.jaja ,. aqui mi correo. migut23@hotmail.com.
    Al comite organizador GRACIAS!! GRACIAS!! UN ABRAAAZOOO!

  • A Enrique Girán, el autor de la carta “Seré Breve”, que quedó preseleccionada entre las primeras 40 y que aún se puede leer allá, le prometí que una vez culminado el concurso, le iba a explicar por qué me la llevaría para el pueblito de Utuado, Puerto Rico. Claro, contando con su autorización y la de Montblanc (a quieres les daré sus respectivos créditos). En la isla todavía tengo familia de mi lado paterno. Los Espada, que me están haciendo mucha falta a los que ansío ver.

    Esto fue lo que le escribí a Enrique (que es un jovencito recién graduado de arquitectura en la USB).

    carolina espada dice:
    12/05/2012 a las 5:12 am

    Enrique: Esta es la historia prometida. Por fin sabrás por qué pienso llevar tu carta a Puerto Rico cuando vaya a visitar a mi familia “de allá”. Necesitaré tu autorización y la de los organizadores del concurso. Obviamente les daré a todos sus respectivos créditos.

    En el pueblito de Utuado, Puerto Rico, nació mi papá: J.R.Espada, “el primogénito”. Eran tiempos en que las señoras casadas tenían más de 10 hijos. Mi abuela tuvo 14… A la temprana muerte de mi abuelo, mi papá se hizo cargo de todos sus hermanos; él era un hombre fundamentalmente bueno y en la Masonería llegó al grado 32 (aunque jamás habló de eso; pero yo me enteré por detalles que se sabía mi mamá, aunque no muchos). A los últimos tres: Pedro, Ángel y Ana (a quienes les llevaba muchísimos años) los crió no como hermano mayor, sino como padre, y ¡algo insólito! para el Puerto Rico de aquellos tiempos y una familia de muy pocos recursos en un pueblito triste perdido entre las montañas: ¡los graduó de carreras universitarias! ¡Imagínate su orgullo como hermano-padre y profesor de contabilidad!

    Entonces llegó la Segunda Guerra Mundial. Mis dos tìos fueron inmediatamente reclutados y los mandaron para Europa. ¡Aquellos puertorriqueñitos tan jóvenes, tan inexpertos, provenientes de ese trópico húmedo y caluroso, de un día para otro en un invierno, en unas batallas absurdas que ni siquiera eran de ellos! (“Estado Libre Asociado de los EE.UU” y ellos, carne de cañón; ellos y todos los negros discriminados en territorio estadounidense).

    Yo no puedo escuchar la canción de Daniel Santos a “los muchachos que se van para la guerra”. ¡No!

    Mandaron a Pedro en calidad de soldado-ingeniero, pero a Ángel, el menor, por su capacidad -y a mí me late que él también era Masón por lo que hizo-, lo nombraron Capitán de un regimiento (en dónde había muchachos mayores que él).

    En una trinchera en Alsacia, en plena metralla con el enemigo, cayó una granada dentro de la zanja. ¿Y qué hizo mi tìo Ángel? Se tiró sobre ella para proteger a todos sus soldados. Al instante estalló. La granada y mi tìo. Salvó a todos los demás.

    A su viuda jovencita en Puerto Rico, le entregaron la Medalla del Corazón Púrpura y la bandera de los EE.UU debidamente doblada en triangulito. (No quiero desviarme del tema y contarte del dolor de mi papá y de mi indignación eterna).

    Yo heredé algunas cosas de mi tìo Ángel (todas caben en un sobre enorme) y, entre ellas, están las cartas de amor que le mandaba a su recientísima esposa. Pero él no pudo volver a decirle cuánto la quería. No regresó para ser feliz.

    Mi otro tìo también murió por culpa de la guerra, pero no en “acción heroica”. (Piensa en mi papá…).

    En Utuado erigieron una estatua al “Soldado Utuadense Caído En Guerra En Acción Heroica”. Es una estatua –tamaño natural- de un soldado en posición de ataque con su armamento; está sobre un monolito en donde hay una placa. El primero en ser mencionado es el Capitán Angel F. Espada V. II Guerra Mundial. Después siguen unos de la guerra en Korea, de Vietnam, del Golfo, de Irán…y seguirán sumando nombres de todas estas guerras absurdas que no nos pertenecen. Los EE.UU desprecia a sus minorías y éstas seguirán siendo la primera carne de cañón.

    Tu carta DE AMOR me dolió. Tengo las cartas de mi tìo Ángel. Él no pudo volver a decirle a Delia cuánto la amaba, pero tenía la misma esperanza del protagonista de tu “Seré breve”.

    c

    • Hoy fui que vi que Enrique Girán no sólo me autorizó para llevar su “Seré Breve” a Puerto Rico, a mi familia, al pueblito siempre triste de Utuado, sino también, me regaló esas 6 líneas tan llenas de amor y de esperanza.

      Él es un niño querido y no sabe cuánto se lo agradezco. Es que no tiene idea. Jóvenes como él son los que le remiendan a uno los hachazos que tenemos en el corazón.

      Muy conmovida,
      c

  • Al jovencito de la rosa roja…

    No, no es el título de una carta de amor, son unas palabras de agradecimiento.

    Nos conocimos brevemente la noche de la gala final. Yo, confundida, aturdida, sorprendida, fotografiada y amapuchada -¡con tanta emoción!- por decenas y decenas de personas desconocidas. Yo, con mi metro y medio, perdida en aquel remolino de euforia y brindis.

    Entonces tú te me apareciste: tan joven, tan buen mozo, tan bien vestido, y me regalaste una rosa roja porque mi carta te había gustado muchísimo.

    Sé que te pregunté tu nombre. Dos veces, creo. ¡Pero fue una noche de tantos nombres que llegó un momento en que no pude registrar ninguno! Es más, comencé a olvidar.

    Pero siempre te recordaré clarito y con ese precioso gesto de regalarme una rosa.

    Al llegar la puse en el florerito de mi abuela y, a la mañana siguiente, cuando la vi, me dije: “Este muchacho tan amable seguramente creyó que mi carta era autobiográfica; que yo tenía 22 años; que estaba enamorada sola de un Licenciado que ni me veía ni se sabía mi nombre; que tenía en el closet bien guardado mi mejor vestido de trabajo, uno marrón; y que él, tan bello, tan joven, tan apuesto y tan galante con su rosa roja, iba a lograr que me olvidara del Licenciado”.

    Estoy segura de que “La Muchacha del Vestido Marrón” se hubiera enamorado de ti. Tú le habrías enseñado lo que es un amor correspondido.

    La escritora que tiene la edad como para ser tu mamá, te agradece tan grande gentileza.

    Carolina

Observa tu carta como la verán los lectores antes de publicarla.
Guarda la carta en el sistema para que puedas editarla en otra ocasión.
Envía la carta a nuestro proceso de selección.
De ser elegida será publicada para todo público.
AVISO: Una vez que postules tu carta no podrás modificarla.
Las palabras clave se asocian a tu carta y le permiten a los lectores ubicar de manera más rápida los textos con los temas que le interesan.