CARTAS
2011 /
Destino: 43 Bis Rue Boileau, 75016, París – Francia
Autor: tdomf_17c80
25 marzo, 2011
Categoría(s): No clasificadas
Lecturas: 1052 | Compartidas: 3 | Comentario(s): 2
Ingrid, he de parecer un tonto escribiéndote todo esto.
Sentí gran emoción al verte, esa noche en la escena del concierto de violín de Tchaikovsky en el que Clío se posó en tus manos, ascendiendo por la delgada línea que intenta comunicar a nuestras almas que aún no se encuentran. No paré de llorar sobre el respaldo de la butaca de enfrente. Le reproché a Gustavo haber acudido a tu presentación.
Ingrid, debí callar, pero invertí demasiado tiempo en tratar de olvidarte por haber renunciado a ti, es hora de hablar y atreverme a confesarte lo que siento.
Te confieso que he estado tratando de ordenar algunas ideas a mi regreso a Lóondres y posteriormente a Venezuela. Mientras tanto, tengo todo el Atlántico por cruzar. ¿Kilómetros? ¿Millas náuticas?, sencillamente son mediciones que existen para separarnos.
Escribirte es recordar cosas tontas, como el grafiti con los versos que te escribí sobre el muro en la adolescencia, y que me valió la vergüenza pública y el regaño de mis padres por el costo del cuñete de pintura.
También es tonto, este deseo de recuperar pixel a pixel, la imagen que guardo de ti, para hacerle un juego a mi memoria de aquel día, por la mañana, miércoles de abril en que te vi, por primera vez, hace poco más de diez años.
He soñado muchas veces cruzando por canal de La Mancha, esperando alguna visión tuya que me permita adivinar el tamaño de tu sonrisa, la brisa y el resplandor de tus ojos. Espero observarte a los lejos de pie intentando cubrirte del temporal y no de mí y mis brazos que serán tuyos en un rumor de sonrisas.
Ingrid, sueño poder contemplar el atardecer en Florencia a tu lado, mientras entre ese, tu mágico silencio, imagino que aguardas distraída de todo y cavilando en el sueño, pues así, sólo así, ésta, nuestra atlántica distancia será un mero córner que comunica tu mano y la mía.
Sabes, recordar tu nombre es revivir el temblor que ese audio provocaba que enmudeciera al verte. Por eso no te escribí en ningún momento, y ahora has llegado como una esperanza de múltiples matices.
Ingrid, te sueño, con tu sonrisa y tu mirada taciturna, con la magia de la armonía de tu voz que está en cada músculo de tus brazos y circula por la pasión venática de tu silencio al ejecutar las cuerdas. Ésa, que me hará caer antes tus rodillas y me hará besar tu frente y tu cabello. Ésa,que vencerá a la soledad.
Ingrid, perdóname, hoy te pido que me des alas para volar, dame alas para volar y surcar los aires de nuestra atlántica distancia.
Tuyo,
Juan Camilo
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Comentarios
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creo que son buenas las lineas de expresión que se utilizan en esta carta pero deberia de ser un poco mas romántica ya que se habla sobre una separación atlántica pero a su vez mensina que desea estar junto a ella (ingrid) en un atardecer en florencia y el esta en París; son lugares muy distante y a la vez los hace cerca o con cierta correlación y al parecer ella esta en Venezuela, osea es algo enrredado como la lectura de Ezequiel Martines Estrada “Diferencias y semejanzas de los paises de américa latina” muy confuso de verdad pero vale la intención.

Adriana Mendez Luna (Hace 498 días)
que bella carta…. me gusto mucho…