El Concurso surgió en el año 1998, como una necesidad de devolverle al colectivo la fidelidad hacia la marca. Pensamos que el rescate de los valores esenciales en una sociedad, es fundamental, aún en tiempos de tecnología. El amor como concepto amplio, es algo que no cambia con los tiempos, son sentimientos, que en los seres humanos son intrínsecos a su condición.
Manifestar esos sentimientos es una necesidad que con el pasar de los tiempos y la vida acelerada cada vez se dificulta más. El lenguaje es la mejor arma que tenemos: el hablado, el corporal y el escrito. El corporal es casi inconsciente, el hablado no a todos se les da bien, sin embargo, es el que usamos en el día a día.
El escrito, sin duda, es íntimo, hay que pensar para escribir, y a veces, tal vez muchas, hablamos sin pensar. El lenguaje escrito es ideal para expresar los sentimientos, que por determinadas circunstancias, no nos atrevemos a comunicar verbalmente.
Poción mágica: juntamos amor en su sentido amplio, más lenguaje escrito….. y rescatamos el valor del género epistolar. La carta como medio de comunicación, imperecedero, perpetuo, y personalizado, De puño y letra ¡qué valor tiene lo escrito con tu propia mano! Cabeza y corazón, fluyen a través de tu mano y dejan un testimonio indeleble sobre un papel. Resultado: “Concurso Cartas de Amor”.
Convocatoria abierta, sin distingo alguno, ni de credo, ni político, ni sexo, ni edad, mucho menos condición social. Surge y se desdibuja un cuadro muy bello y a la vez ingenuo y logramos 300 cartas el primer año. Quedamos satisfechos.
Obviamente el bebé llamado “Concurso Cartas de Amor”, ya tiene rato en el colegio, pasó el preescolar, y hoy está a punto de terminar la primaria…. Tiene 12 años! Niño que grande estás, llegaste a las 8000 cartas en el 2008, qué orgullo!
Laura Carías, una tímida curadora, fue la primera ganadora, en un evento pequeño de cuarenta personas en el otrora Caracas Hilton.
Raúl Salerno, publicista, frente a 100 personas, que espontáneamente querían ver los resultados, estrujados en el mismo salón de las 40 del año anterior, ensalzo en lágrimas de emoción a la mayoría de los presentes.
Cambiamos el escenario, abierto esta vez y en el Cubo Negro, una muy joven Mariana Cabot ganó la Tercera Edición. Cantante y actriz.
Curiosa es la participación de escritores de reconocida pluma: Laureano Márquez, Claudio Nazoa, Peran Erminy, Jacqueline Golbertt….y en el 2002, Luis Britto García ganó y disfruto las mieles de Paris.
Subimos al maravilloso cerro El Ávila y en el Hotel Humboldt, 200 invitados, celebraron el triunfo de Lilian Pérez sobre la chef Helena Ibarra, con una muy sabrosa carta: el amor como una receta de cocina.
El concurso crece y crece y buscamos por primer año un lugar mas formal, “Espacio Plural” de Trasnocho Cultural, la expectativa crecida, quedó reflejada en lo corto que resultó el espacio. En esa ocasión reímos a carcajadas con la naturalidad de Mercedes Rojas.
En el 2006, una Lic. en Recursos Humanos de Valencia, se llevó el primer lugar frente a un reincidente Max Romer, profesor de muchos, y de los que se recuerdan. Desde ese año el “Teatro Trasnocho” se convirtió en nuestra sede permanente. Nuevamente el ganador fue a Paris.
Con un espectacular show flamenco, dedicado al país destino, una pequeña gran escritora, Dariela Sosa, estudiante de Comunicación Social, arrasó con las emociones del público al igual que lo hizo la periodista Carla Angola, que quedó en el tercer puesto. Desde ese año El Teatro Trasnocho se convirtió en nuestra sede permanente.
Ya en la novena edición del 2008 y al ritmo de desgarradores tangos, Ángel Mendoza, maracucho y periodista, se llevó el viaje a Buenos Aires. Sin embargo, dejó huella Graciela Pantin, con una carta que posteriormente abrió el Congreso Mundial de Autismo.
Y así, viendo pasar anécdotas, personas y personajes, amores y desamores, queda la satisfacción de haber dado paso al protagonismo de la escritura como gesto de amor.
Cada año ha dejado historias ocultas, pero lo que si puedo asegurar es que en los ganadores e incluso en los finalistas esto ha significado un antes y un después, para algunos en sus vidas personales (“Robertico”), para otros en sus vidas profesionales (“Fundamental”)…….
Gabriel Abreu
(organizador del Concurso 1998-2009)
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